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Lo mejor de la racha de cinco partidos marcando de Raphinha

Si Messi, ante el Bayern, sentó a Boateng en la portería de gol norte, el regate seco de Raphinha en el primer gol ante el Feyenoord, deja una foto aún mejor. En vez de uno, humilló a dos defensas de golpe. Como si de una acción ensayada se tratase, sentó a St. Juste y Vanhoutte, en una acción que tuvo mucha plasticidad y algo de natación sincronizada. El suelo mojado por la tormenta se llevó a los dos defensas deslizándose de culo hacía el fondo de Travessera en una imagen que quedará para la historia. Ese gol, además de ser una obra de arte, significaba muchas cosas. Que Raphinha está como nunca, que todo lo que toca lo convierte en oro y que, mira por donde, el no fichaje de Julián ha servido a Flick, al propio jugador y a todos los aficionados, para ver que el puesto de 9, o de falso 9, es la posición donde rinde mejor y es más decisivo. Lo demuestra que, por primera vez en su carrera, ha marcado en cinco partidos consecutivos. Pero es que, además, en cuatro de los cinco encuentros, su gol es el más valioso. No es lo mismo anotar el gol que abre la lata que marcar el cuarto o el quinto en una goleada con el partido decidido. Y el brasileño marcó el primero en Elche (ni que fuera de penalti que, por cierto, provocó él mismo), marcó el primero ante el Athletic, marcó el primero ante el Rayo y lo hizo, de nuevo, ante el Feyenoord. Solo en Mestalla, Lamine Yamal estuvo más rápido que él para anotar en la portería rival. Esta facilidad para moverse entre líneas y entre centrales, la punta de velocidad y el recorte tan suyo para acomodársela a la izquierda, le convierten en un ‘9’ indefendible. Así lo dicen ocho tantos en cinco partidos. Y que siga la fiesta.

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Original source: Mundo Deportivo →