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Mbappé, las razones de una sonada y enésima ausencia

El final de temporada del Real Madrid está siendo surrealista. A los de Álvaro Arbeloa todavía les queda la bala del clásico para demostrar un atisbo de orgullo desde dentro de un vestuario fracturado. El último coletazo para aplazar la Liga del Barça. No cooperará en esa misión Kylian Mbappé, quien ni siquiera está el convocatoria para ir a Barcelona después de ser incapaz de completar el último entrenamiento previo al duelo del Camp Nou. Se fue cinco minutos antes del final del mismo, según adelantó Marca. A pesar de que el viernes sí completó la sesión al completo.

Un viaje y una reacción bajo sospecha

¿La razón? Escueta por parte del club: lo ha intentado, pero sigue débil en la zona afectada de los isquiotibiales. El delantero no superó sus problemas en el semitendinoso de la pierna izquierda. Cabe recordr que pidió el cambio de manera repentina a falta de diez minutos para el final del encuentro en La Cartuja ante el Betis. Un momento delicado, poco antes de que los locales terminaran empatando en el descuento en lo que acabaría siendo la sentencia del campeonato liguero.

El internacional francés se tocó la zona del isquiotibial de su pierna izquierda en varias ocasiones mientras hablaba con el jefe de los servicios médicos del club, Niko Mihic. Después, se marchó directamente al vestuario para una primera observación. Se perdió el partido frente al Espanyol, que, sin él sobre el campo, supuso el regreso del Real Madrid a la senda de la victoria.

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Lo peor no fue eso, sino el hecho de que Mbappé llegase a Barajas en su jet privado después de pasar un fin de semana en Cagliari con su actual pareja en pleno proceso de recuperación de su enésimo contratiempo físico. “Toda la planificación de los lesionados está supervisada y a cargo de los servicios médicos del Real Madrid, que son los que controlan cuándo tienen que ir a Valdebebas y cuándo no. A partir de ahí, cada jugador, en su tiempo libre, hace lo que considera oportuno y yo ahí no puedo entrar”, dijo Arbeloa, sin nombrarle. A la ausencia del clásico se suman otras sonadas como la del City, el Atlético, el Benfica, así como sus participaciones, renquente, en la Copa del año pasado o la Supercopa de este.

Protección frente a las “malinterpretaciones”

Lo sucedido esta semana en el vestuario del Real Madrid, con el incidente filtrado a Marca entre Valverde y Tchouaméni, agravó la imagen de una plantilla en la que se buscan culpables a una segunda temporada sin títulos. Para colmo de interpretaciones y juicios, el francés fue captado por las cámaras de El Chiringuito saliendo de Valdebebas riéndose después de que supuestamente se produjese un enfrentamiento entre dos pesos pesados del equipo. Tchouaméni sí ha entrado en la convocatoria.

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El club saldó la bronca que terminó con Valverde sufriendo un traumatismo craneoencefálico a través de una sanción económica. Al menos de forma inmediata y de cara al público. Con Mbappé, en cambio, reina el laissez-faire y una necesidad imperiosa de proteger el comportamiento de la que debería ser su gran estrella. “Que salga sonriendo después de un entrenamiento es querer aprovechar una situación para hacer daño. Igual que con Carreras en el campo del Espanyol. Le agradezco su profesionalidad”, le defendió Arbeloa en su rueda de prensa más difícil, la previa al clásico y posterior al suceso filtrado.

“Mbappé hizo un esfuerzo por venir al Real Madrid. Renunció a muchas cosas por llegar al club de sus sueños. Siento que tengo mi autoridad perfectamente. Controlo a mis jugadores en el campo de fútbol. Tienen que sentir que el entrenador tiene autoridad”, insistió Arbeloa, asumiendo un papelón ante la prensa. Pero lo cierto es que la imagen de Mbappé queda más tocada de lo que refleja una lesión que le ha dejado incluso sin viajar. Es decir, sin siquiera hacer grupo con el resto de sus compañeros en el momento más delicado que se recuerda en la entidad en los últimos años.

Fuente original: www.sport.es →