El gol lo es todo en el fútbol y por eso Largie Ramazani es el hombre del momento en el Valencia CF, pero si hay otro futbolista de la plantilla que puede estar satisfecho con su desempeño en las últimas tres jornadas de Liga es Javi Guerra. El de Gilet, que había desaparecido del once desde principios de año, incluso llegándose a quedar sin minutos en La Cartuja, parece haber recuperado su sitio: acumula dos titularidades en los últimos tres partidos y 212 minutos en total respaldados por un rendimiento que se parece mucho más a lo que el cuerpo técnico y el valencianismo esperan de él.
Su actuación el pasado domingo en el partido ante Osasuna, en el que se adueñó del centro del campo junto a Guido Rodríguez y Ugrinic, fue una de las mejores noticias más allá de la victoria. Javi volvió a ser vertical, se atrevió a romper líneas y, aunque le faltó algo de regularidad, logró ser diferencial en varias fases del partido.
El derbi como punto de partida
El paso al frente de Javi Guerra que tanto necesitaba el equipo empezó a fraguarse en el derbi del Ciutat de València ante el Levante UD. El centrocampista no fue titular, pero su entrada al campo en la segunda parte lo cambió todo. De sus botas nació el 0-1, de una arrancada marca de la casa desde campo propio que acabó con el equipo pisando el área contraria y Largie Ramazani fusilando la portería de Mathew Ryan.
El 0-2 también lleva su firma porque Umar Sadiq convirtió un despeje del canterano en una asistencia perfecta para sentenciar el partido. Una influencia total de Javi Guerra en un partido que terminó dando tres puntos clave al Valencia CF.
Dos titularidades consecutivas
Desde entonces, Corberán ha premiado a Javi con la titularidad tanto en el partido frente al Villarreal como en la visita de Osasuna. Cierto es que la baja por lesión de Lucas Beltrán ha tenido mucho que ver, pero el técnico debía elegir a un futbolista para cubrir el hueco del argentino en el once y no dudó en elegir a Javi Guerra.
El de Gilet, que venía de un momento complicado sin apenas minutos, está respondiendo de la mejor manera posible. Ante el Villarreal, aunque fue un partido complicado para el equipo, ya fue de los valencianistas más destacados, formando buen centro del campo con Guido y Ugrinic. Frente a Osasuna se mantuvo en el once y confirmó las buenas sensaciones.
La única receta: trabajo y más trabajo
Es una realidad que no está siendo una temporada sencilla para Javi. El canterano renovó el pasado verano a pesar del interés de varios clubes, y lo hizo pasando a formar parte del primer escalón salarial de la plantilla. Desde la primera jornada se esperaba mucho del futbolista, sobre todo por lo que había demostrado desde que irrumpió en el primer equipo, pero el año no ha sido el esperado ni del equipo ni suyo a nivel individual.
Sin embargo, lejos de perder la confianza o tirar la toalla, Javi ha seguido trabajando con la misma intensidad semana tras semana, incluso cuando Corberán le quitó la titularidad y, en algunos partidos, los minutos. Su actitud ha sido en todo momento la de luchar por recuperar su sitio y parece que de momento lo está consiguiendo.
Debe seguir mejorando
Aunque está en el camino correcto, a un futbolista con las condiciones de Javi Guerra se le debe exigir más, entre otras cosas porque ya lo ha demostrado anteriormente. Estos tres últimos partidos pueden ser un buen punto de partida para que el de Gilet, poco a poco, recupere ese nivel que deslumbró en LaLiga y despertó el interés de grandes clubes europeos.
¿Qué pasará cuando vuelva Lucas Beltrán?
Uno de los quebraderos de cabeza ahora mismo para Carlos Corberán es la situación de la medular una vez Lucas Beltrán regrese de lesión. El argentino se había ganado la titularidad en la demarcación de mediapunta, rindiendo además a buen nivel, y en su ausencia el técnico ha optado por un trivote Guido-Ugrinic-Javi, que también ha dado sus frutos. Cuando Beltrán regrese a la dinámica del equipo tendrá que tomar una decisión.