Con más incredulidad que palabras apareció Carlos Albarrán, capitán del plantel, en la sala de prensa de El Arcángel tras la derrota de su Córdoba CF ante el Andorra (1-4). Un cruce que se apreciaba como la oportunidad idónea para cambiar el paso tras dos derrotas consecutivas -en Almería y Ceuta- y que acabó transformándose en una tormenta de goles, pitidos y apatía. Toda, por supuesto, concentrada en frente de la meta blanquiverde… Y como resultado: un tercer revés, el de mayor calado. «Nos han pasado por encima, no hemos estado bien desde el primer minuto. La gente está tocada, ha sido una derrota dolorosa. Tanto en lo defensivo como ofensivo, han sido mucho mejores. En esta semana de tres partidos, hemos perdido la solidez defensiva que habíamos conseguido», aseguró el lateral.
Porque la ecuación se truncó de inicio. Nueve minutos requirió el bloque pirenaico para ponerse por delante en el marcador. En seis más, ya andaba dos goles por encima, que se transformaron en tres en apenas 30 minutos… «Solo queda estar juntos desde dentro. La afición va a manifestar lo que siente y opina, tenemos que estar preparados para noches como la de hoy. Debemos analizar lo que hemos hecho mal, que ya lo llevamos haciendo desde Almería y Ceuta, pero no lo hemos logrado mejorar», afirmó.
«A partir de mañana, tenemos que hablar lo que haya que hablar y apoyarnos, estar juntos. Los que vamos a cambiar esta dinámica vamos a ser nosotros. Cuanto antes lo hagamos, va a ser mejor para todos», añadió.
Ambición para lo próximo
Y casi emulando el discurso de su entrenador, el zaguero reafirmó el orgullo interno de la plantilla de cara a lo que viene, ante el Racing de Santander el próximo domingo, de nuevo a domicilio… «Se ha visto esta temporada, que hemos competido a cualquier equipo. Cuando el equipo está bien, puede ganar a quien sea. Hoy estamos dolidos, pero a partir de mañana, vamos a preparar ese partido con las máximas ganas posibles, con la intención de ir a ganar. Sería un golpe moral importante», concluyó.