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Lo que no se vio del Barça - Atlético de Copa: una conversación premonitoria, un cambio cancelado y el primero en irse

El Barça se quedó a las puertas de obrar el milagro copero y darle la vuelta a la eliminatoria contra el Atlético de Madrid en las semifinales de la Copa. Los catalanes se quedaron a un gol de forzar la prórroga, después de acabar fundidos con un 3-0 final, gracias a un doblete de Marc Bernal y un tanto de penalti de Raphinha. El 4-0 en el Metropolitano fue un castigo demasiado duro y la heroicidad se quedó sin premio.

Sin embargo, los más de 45.000 aficionados que se acercaron al Spotify Camp Nou vivieron una noche mágica y divertidísima. Rozando la épica. Fuegos artificiales, banderas para todos los asistentes, juego de luces y una comunión entre jugadores y afición de las que quedan imborrables en el recuerdo.

Una arenga para soñar

Desde los días previos al partido, el vestuario estaba convencido de poder obrar la gesta en el Spotify Camp Nou ante su afición. Flick también lo transmitía en público en rueda de prensa. Se sentían las emociones de una noche mágica y en el calentamiento se empezaba a cocinar algo grande en las gradas y en el césped. Antes de dirigirse al túnel de vestuarios para vestirse de corto, los titulares hicieron un círculo en comunión y la voz cantante de la arenga no la llevó ninguno de los capitanes. Tampoco era un futbolista. Fue Pepe Conde, el preparador físico, quien llegó en el verano de 2024 en la reestructuración del 'staff' blaugrana procedente del Sevilla y que en muy poco tiempo se ha ganado el cariño y respeto de los futbolistas.

Una conversación premonitoria

Los blaugranas se marcharon al descanso con un 2-0 que invitaba a soñar en grande para la segunda parte. Raphinha venía de marcar el segundo desde los once metros, tras un penalti de Pubill sobre Pedri. De Burgos Bengoetxea señaló el final del primer tiempo y el brasileño se dirigió a Lamine Yamal antes de enfilar el túnel. Se hablaron al oído y se animaron para los 45 minutos restantes. Quizá estarían hablando de las posibilidades que tenían de remontar o del lanzador de una hipotética pena máxima. Quién sabe. Lo que está claro es que la complicidad entre estos dos delanteros es muy estrecha.

Un cambio cancelado

El Barça tuvo dos contratiempos en forma de lesión: la primera fue de Jules Koundé antes del primer cuarto de hora y la segunda la protagonizó Balde quien, precisamente, entró sustituyendo al francés; pero se marchó entre lágrimas y por su propio pie en el minuto 70. Flick tuvo la cintura y la calma para reorganizar al equipo y llevó a cabo una pequeña cumbre en el área técnica mientras Araujo estaba listo para ingresar en el verde como delantero centro. Varios futbolistas se reunieron con el técnico alemán, que preguntó a Pedri si se veía capaz de seguir jugando. El canario dio el visto bueno a seguir en pie y aguantó los 96 minutos. Eso sí, su presencia este fin de semana contra el Athletic parece casi descartada por la carga física que sumó después de volver de lesión.

El primero en irse

Cuando el colegiado señaló el final del encuentro, todos los jugadores del Barça se quedaron tendidos sobre el terreno de juego. Agotados. Un esfuerzo sobrehumano y con la miel en los labios de obrar el milagro. Lamine Yamal, que vio la amarilla en el 93' por protestar fue el primero en abandonar el rectángulo de juego después de hacer evidentes algunas quejas al árbitro, posiblemente, por el tiempo perdido por parte de los colchoneros.

Por su parte, Raphinha, que quedó tendido en el suelo mientras recibía el consuelo de los jugadores del Atlético y de Simeone, protagonizó la anécdota de la 'flash interview' sobre el césped al pedir "Calma, hombre, tranquilo" a un aficionado en la grada.

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