A sus 31 años, Marcos Llorente volvió a demostrar que es un auténtico prodigio físico. En la semifinal de la Copa del Rey ante el Barça fue uno de los jugadores que más kilómetros recorrió sobre el césped: comenzó el partido como lateral y lo terminó actuando por dentro, manteniendo la intensidad hasta el último minuto. Su despliegue volvió a evidenciar el nivel atlético que le ha convertido en una pieza indispensable del Atlético de Madrid.
Sin embargo, lo que más llamó la atención no fue su rendimiento, sino sus declaraciones tras alcanzar la final. En zona mixta, el madrileño dejó abierta la puerta a una retirada antes de lo que muchos imaginan, tal y como adelantó hace unos días en las redes sociales. Unas palabras que volvieron a preocupar a la afición rojiblanca, poco acostumbrada a escuchar este tipo de reflexiones en plena élite competitiva.
La salud por delante de todo
Llorente siempre ha priorizado la salud por encima de todo. Es conocido por sus hábitos estrictos y su disciplina fuera del campo. Su estilo de vida está orientado a maximizar el rendimiento, pero también a mantener un equilibrio físico que le permita competir al más alto nivel sin comprometer su bienestar a largo plazo.
El futbolista sigue la dieta paleolítica, basada en alimentos similares a los que consumían los cazadores-recolectores del Paleolítico. En su alimentación predominan carnes magras, pescado, huevos, frutas, verduras, frutos secos y semillas. Evita ultraprocesados, cereales, lácteos, azúcares y aceites refinados. Un plan nutricional exigente que complementa con múltiples rutinas de recuperación y entrenamiento específico.
Además, mantiene un horario natural: solo come cuando hay luz solar, adaptando desayuno, comida y cena según la estación del año. También procura exponerse diariamente al sol, saliendo a pasear a sus perros incluso sin camiseta, independientemente del clima, para beneficiarse de la luz natural y regular sus ritmos biológicos.
Una retirada premeditada
Sus palabras finales fueron las que encendieron todas las alarmas. “Llegará un momento, más pronto que tarde, que el fútbol dejará de compensarme. Estoy seguro de que no seré de los que alarguen o se retiren cuando el físico ya no dé más”.
Una confesión sincera que deja entrever que, cuando sienta que el equilibrio entre rendimiento y bienestar desaparece, no dudará en dar un paso al lado. Para Llorente, la salud está por encima de cualquier título.