Hoy no es un día cualquiera. Después de tomar el necesario "café solo largo" para afrontar las "17 o 18 horas" que se alarga una jornada para un aspirante a la presidencia del FC Barcelona, Víctor Font repasa la actualidad desde su residencia en Granollers, con especial atención a las noticias tecnológicas como siempre, y responde algunos mensajes pendientes. Una de las conversaciones de WhatsApp que mantiene es con Xavi Hernández, a quien recogerá de camino a su otra 'casa' en el último mes, la sede de 'Nosaltres'. En las últimas semanas ha pasado más tiempo en el número 468 de la Avinguda Diagonal que en cualquier otro lugar.
Cuando el segundo candidato más apoyado en las elecciones de 2021 llega a su cuartel general acompañado por la leyenda del Barça, todo está preparado para un generoso vermut con socios culés, pero nadie hace caso a las dulces medialunas, las patatas chips o los refrigerios que llenan las mesas. Xavi acapara todos los focos y los presentes le piden fotografías y firmas. La rúbrica más simbólica la hace en una de las 5.144 papeletas que el precandidato presentará dos días después en el Auditori 1899. Sonríe Font y personas de su confianza como Jaume Guardiola, Carles Ordiales, Gemma Amat o Carles Planchart, que no se han querido perder la cita. No todos los días uno de los mejores jugadores de la historia blaugrana avala tu proyecto.
La mañana transcurre distendidamente en la sede de 'Nosaltres' hasta que el líder se dispone a enfilar, tras pronunciar un emotivo discurso y entonar el 'Cant del Barça', una relajante ruta hacia el Spotify Camp Nou. Es un sábado muy importante para el equipo de Hansi Flick, que recibe al Villarreal, pero también para los participantes de la carrera electoral, que no pueden desaprovechar el último partido de recogida de firmas en el Estadi. A Víctor Font le cuesta de entender que en pleno 2026 el proceso sea tan rudimentario, pero no hay excusa que valga. Toca arremangarse y "trabajar para poder cambiar este tipo de cosas". "¡President! ¡President! ¡President!", resuena con fuerza mientras se despide de los suyos.
Antes de la tormenta barcelonista que le espera en Casa Pin, el templo de las previas de todos los partidos en el Camp Nou, donde además de hablar con muchos socios y aficionados coincidirá e intercambiará una breve conversación con Xavier Vilajoana y la presidenta de la peña culé de Copenhague, Font hace un alto en el camino en la Plaça de la Concòrdia para comer con algunos familiares, amigos y compañeros de precandidatura. Cuando llega, en la terraza del restaurante El Maravillas la comida ya está sobre la mesa. Algo ligero, nada copioso; un picapica fresco para reponer fuerzas. Tras algo menos de una hora, poco después de las 14 horas, pone rumbo hacia los aledaños del Estadi. No hay tiempo que perder.
La previa del Barça-Villarreal en Les Corts transcurre entre animados cánticos, charlas con los aficionados que se le acercan constantemente y alguna cerveza. Desde que llevó la implantación del voto electrónico a la Asamblea de Socios Compromisarios en 2019, la popularidad y notoriedad del cofundador y CEO de Delta Partners Group ha aumentado ostensiblemente. Prácticamente todos los hinchas blaugrana, a excepción de un ajetreado voluntario de otra precandidatura y algún turista, lo reconocen mientras camina hacia el Camp Nou preocupado por la poca presencia de socios. Otra cuestión en la que hincará el diente si vence en las urnas, piensa mientras recoge firmas personalmente.
Después de atender a los medios de comunicación, Font entra en el estadio por la puerta 4 junto con su hijo. No localiza con facilidad su asiento, pues varía en cada encuentro, pero llega a sentarse antes de que suene el himno. Disfruta de la goleada 'Flick Team' como el resto 44.256 espectadores. Son dos horas de desconexión que le permiten recordar y dimensionar el esfuerzo personal y económico que está haciendo para cumplir su sueño de "devolver al Barça a sus socios y socias", pero cuando el colegiado Isidro Díaz de Mera señala el final del compromiso, vuelve a la 'realidad'. Ya son casi las 19 horas, pero aún hay tiempo para una reunión de trabajo con su equipo. La intensidad electoral no da tregua.
Cuando regresa a 'su' Granollers por la noche, Víctor Font se cerciora de que no ha tenido ni un minuto para 'sumergirse' en un libro de Yuval Noah Harari, un autor que "mira al pasado y al futuro y hace reflexiones sobre los riesgos y oportunidades de la Inteligencia Artificial". Tampoco ha escuchado las canciones de Guns N' Roses (más allá del 'Sweet Child o' Mine' que siempre reproducen los altavoces del Camp Nou) y U2, sus grupos musicales de referencia; ni ha jugado a pádel o golf, los deportes que más practica desde que una rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla mal curada le impide participar en las pachangas futbolísticas que tanto disfrutaba antaño.
Hoy no ha encontrado el momento de reunirse "con el grupo de amigos de 12 parejas" que mantiene desde los 14 años, pero eso no le preocupa. Sabe que tarde o temprano, a pesar de la agitada campaña que le espera, podrá "compartir y celebrar la vida" con su gente. Porque "esto es lo más importante en la vida y no tiene precio".