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Megan Rapinoe, la futbolista que se convirtió en el altavoz de los derechos LGTBIQ+ y desafió a Trump: “Si ganamos, no pienso ir a la p*** Casa Blanca”

Sobre el césped, Megan Rapinoe (Redding, 1985) fue decisiva en los escenarios más exigentes del planeta. Bicampeona del mundo con la selección de Estados Unidos (2015 y 2019), campeona olímpica en Londres 2012, The Best y Balón de Oro en 2019 - primera futbolista en la historia en conquistar ambos premios el mismo año -, su zurda valió títulos. Pero su impacto más profundo no siempre se midió en el marcador.

La icónica imagen de Rapinoe mirando radiante a la grada con los brazos extendidos es mucho más que la celebración del gol que encarrilaba el cuarto Mundial para EE.UU. Es una fotografía de reivindicación. Clavó la mirada, orgullosa, para enviar un mensaje social.

“Si ganamos, no pienso ir a la p*** Casa Blanca”

Antes de la final de la Copa del Mundo, la californiana lo tenía claro: “Si ganamos, no pienso ir a la puta Casa Blanca”, declaró. Por aquel entonces, Donald Trump vivía su primera presidencia: “La razón es simple: él y nosotras no luchamos por las mismas cosas”.

El dirigente norteamericano respondió en 'X': “Todos los equipos adoran venir. Soy un gran fanático del equipo femenino, pero Megan debería ganar antes de hablar. ¡Termina el trabajo!”.

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Rapinoe con la Copa del Mundo.
Agencias
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Y sí, lo terminó. Transformó el penalti que abría el marcador y su festejo fue dirigido a Donald Trump. Cumplió su promesa: las jugadoras de Estados Unidos no pisaron la Casa Blanca, pero sí fueron recibidas en el Cañón de los Héroes para ofrecer el título a todo el país, donde la capitana quiso enviar un mensaje de reivindicación: “Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gais. Hay que aprender a amar más y odiar menos, porque es responsabilidad de todos hacer de este mundo un lugar mejor”.

'Pinoe' fue también una de las primeras grandes estrellas del fútbol en arrodillarse durante el himno en solidaridad con la lucha contra el racismo, apoyando el gesto iniciado por Colin Kaepernick.

Además, encabezó la batalla judicial de la selección estadounidense femenina contra su federación para exigir igualdad salarial, una lucha que terminó en un acuerdo histórico que sentó precedente a nivel mundial.

Abiertamente lesbiana, convirtió su orientación en un acto de visibilidad y orgullo en un deporte que durante décadas castigó la diferencia. Su voz ayudó a que miles de jóvenes LGTBIQ+ encontraran un espejo donde mirarse sin miedo.

Alex Morgan: la primera gran superestrella

Alex Morgan será siempre el primer icono del fútbol femenino. Su legado es eterno. Abrió el camino a las Alexia, Aitana y compañía. Por su liderazgo y talento - es la quinta máxima goleadora de su selección con 123 tantos - y su incondicional lucha por la igualdad en este deporte.

Co-capitana junto con Carli Lloyd y Megan Rapinoe de una selección de Estados Unidos que se colgó el oro en Londres 2012 y fue campeona del mundo en 2015 2019, fue rompiendo barreras y se convirtió en una de las deportistas más infuyentes de su generación.

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Rapinoe y Morgan con la selección de EEUU
Agencias
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Con el emblemático '13' a sus espaldas, ayudó a convertir a la selección estadounidense en una marca global y demostró que el talento femenino podía generar audiencias, patrocinios y cultura popular al mismo nivel que el masculino.

Pero su legado también va más allá del marketing. Morgan fue parte activa de la demanda por igualdad salarial y utilizó su plataforma para defender la maternidad en el deporte profesional y mejores condiciones laborales para las futbolistas. Representó a una generación que dejó de pedir permiso para ocupar espacios.

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