Arne Slot hizo hace unos días unas declaraciones que irritaron a la Premier. Dijo el técnico del Liverpool que la mayoría de los partidos que sigue de la liga inglesa no le resultan atractivos y que el nivel ha bajado. Hace falta ser muy holandés para hacer unas declaraciones así en Inglaterra, pero encuentros como este Newcastle-United animan el debate.
El partido en St James' Park se disputó con el vértigo electrizante propio de la Premier, aunque también dejó el habitual rosario de errores nacidos de la precipitación. El Newcastle salió a competir con tanto impulso que se quedó con diez antes del descanso por doble amarilla de Ramsey.
El conjunto de Eddie Howe no escondió sus cartas: jugó a tumba abierta, llenando el área de gigantes pero atacando por fuera con Barnes y Elanga. Apenas se habían jugado cuatro minutos cuando un centro de Trippier se fue envenenando hasta golpear en la madera. Fue el primer aviso de un arranque frenético en el que Elanga seguía exigiendo al United con un disparo que rondó el gol.
El asedio del Newcastle no encontraba respuesta en un United cada vez más conservador. Carrick ha pasado de apostar en sus primeros encuentros por dos extremos puros como Dorgu (ahora lesionado) y Diallo, a acumular mediaspuntas con obligaciones de extremos. El United de Mbeumo, Cunha y Sesko solo fue una amenaza por dentro y de manera esporádica.
El brasileño rondó el gol, pero fue Mainoo el primero en exigir a Ramsdale con un disparo que iba a la escuadra. El mediocampista inglés estuvo brillante en esta acción, pero volvió a jugar otro partido guadianesco. El plan del United fue transparente: estar juntitos atrás y hacer daño al contragolpe.
La recta final de la primera parte deparó minutos de oleaje. Una exhibición de intensidad y caos que tuvo de todo: Joelinton tuvo el 1-0 a mano pero se llenó de balón. Ramsdale desactivó una doble ocasión de Cunha y Mbeumo. Y, solo un minuto después, Ramsey fue expulsado por simular una caída cuando ya tenía una amarilla.
Quedaba lo mejor: ya con solo diez jugadores, no se rindió el Newcastle y Gordon adelantó a los suyos tras un penalti de Bruno Fernandes. Pero Casemiro, ¡en el 55! puso el empate para cerrar la primera parte.
Demostración del Newcastle y arreón final del United
Cuando el encuentro invitaba a ser prudente, el Newcastle se negó a especular. Jugar con uno menos ante el United toda la segunda parte, con empate en el marcador, no cambió el plan de las urracas.
Atacar para buscar una victoria. Gordon fue el primero en intentarlo con su pierna izquierda desde fuera del área. También Elanga se sumó a lo que parecía una misión suicida con sus aventuras. Los arreones del Newcastle contrastaban con la palidez del United. Incapaz de coger las riendas del encuentro con uno más, se limitaba a defenderse.
Carrick movió ficha con los cambios: entraron Ugarte y Dalot, pero no cambió ni el United ni el partido. Gordon estuvo cerca de rematar un saque de esquina muy peligroso en un Saint James' Park encendido. Solo en la recta final del partido apretó el United, pero volvió a rebelarse el Newcastle con un golazo épico de Osula con un derechazo en el último suspiro. El Barça ya sabe como se las gastan Las Urracas.