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Después del éxito de 2026, el UTMB se enfrenta a su futuro: ¿cómo será la edición de 2027?

La edición 2026 del UTMB Mont-Blanc se ha cerrado con superlativos: la tasa de finalización más alta de la historia de la prueba, un récord de participación femenina y el primer hombre en bajar de las 19 horas en el recorrido completo. Pero mientras los corredores celebraban sus marcas en Chamonix, el futuro inmediato del propio evento se decidía en paralelo, y por una vía muy distinta: la política municipal.

El nuevo alcalde de Chamonix, François-Xavier Laffin, elegido a finales de marzo de 2026, ha planteado abiertamente la necesidad de reducir la huella del UTMB sobre el valle a partir de la edición de 2027. Su diagnóstico, expresado en una entrevista con L'Équipe en julio, fue contundente: considera que "una gran mayoría de los chamoniards detesta la UTMB" por la sobrecarga que supone para la vida cotidiana de la localidad. El evento atrae en torno a 80.000 o 100.000 personas a lo largo de una semana, entre corredores, acompañantes, voluntarios, expositores y espectadores, en un valle con capacidad física limitada, encajonado entre las laderas del macizo del Mont-Blanc.

Como primer paso, visible ya en esta edición de agosto, la organización redujo la superficie del salón de expositores, concentrándolo en la Place du Mont-Blanc en lugar de extenderlo por el centro del pueblo. Pero ese ajuste es, según todas las fuentes consultadas, solo el aperitivo de una negociación mucho más profunda. El alcalde, la prefectura y el comité organizador tienen previsto reunirse en septiembre, o como muy tarde en octubre, para cerrar el formato de la edición de 2027 antes de que se abran las inscripciones.

Reducción de dorsales, limitación de recorridos y... ¿cambio de fechas?

Sobre esa mesa hay varios frentes abiertos. El más delicado es la reducción del número de dorsales, especialmente en los tramos que cruzan las reservas naturales protegidas del entorno, como la de las Aiguilles Rouges. Laffin sostiene que la reducción de corredores por esas zonas es una exigencia que comparten el Estado francés, el propio ayuntamiento y el comité consultivo de la reserva natural, no solo una posición municipal aislada. El objetivo declarado es que la edición de 2027 sirva como "laboratorio" antes de fijar ajustes más profundos en años posteriores.

En una entrevista reciente con la revista estadounidense Trail Runner Magazine, el propio Laffin ha precisado el calendario y la ambición real de la negociación: él y la organización se han reunido "cuatro o cinco veces desde marzo", y ya trabajan activamente en el formato de 2027. Este año, insiste, apenas habrá cambios visibles; el objetivo es introducir modificaciones incrementales junto a la familia Poletti, fundadora histórica del evento, con la meta de alcanzar lo que él mismo llama una "regulación activa" en un plazo de seis años.

A esa reducción de corredores se suman otras dos líneas de trabajo: la limitación de los pasos nocturnos por zonas sensibles del recorrido, y una reflexión sobre el propio calendario de la semana grande, que podría traducirse en cambios de fechas. La organización ya ha demostrado en el pasado que es capaz de adaptar el trazado bajo presión ambiental: antes de la edición de 2025 se eliminó el avituallamiento de La Balme precisamente para reducir el paso por la Reserva Natural de Contamines-Montjoie.

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UTMB, la catedral del trail para las marcas
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El propio director de deporte y responsabilidad social del UTMB Mont-Blanc, Fabrice Perrin, ha admitido en declaraciones públicas la existencia de una cierta contradicción en el modelo actual del evento, especialmente en lo referente a su huella de carbono: aunque este año los corredores que se comprometían a llegar en transporte de bajas emisiones tenían más opciones en el sorteo de dorsales, el propio Perrin reconoce que la fama internacional de la prueba obliga a una parte muy importante de los participantes a desplazarse en avión, sin alternativa real. "Para nosotros, el objetivo del juego es reducir lo máximo posible el impacto de ese desplazamiento", resumió.

La directora de la UTMB Mont-Blanc, Isabelle Viseux-Poletti, ha respondido a las críticas del alcalde matizando el tono pero no el fondo: reconoce que existen molestias reales entre los vecinos, acentuadas porque el evento cae al final de una temporada estival ya de por sí saturada de visitantes en el valle. Según ha explicado, mantiene contacto casi semanal con el ayuntamiento desde hace meses y, aunque todavía no hay acuerdo sobre el conjunto de soluciones concretas, sí existe coincidencia en los objetivos generales.

El alcalde de Chamonix, amante del trail y de UTMB

Conviene matizar, además, el perfil del propio alcalde, porque no encaja con el retrato de "político anti-trail" que sugería el titular que desató la polémica. Laffin es corredor de montaña desde hace veinte años: corrió la CCC en su primera edición (2006) y la propia UTMB al año siguiente, completándola en 43 horas y 20 minutos, y llegó incluso a fundar su propia carrera solidaria local, el Argentrail, inspirándose explícitamente en el propio Michel Poletti. Su relación con la prueba tiene, de hecho, un capítulo muy personal: en la edición de 2004 tomó la salida apenas dos días después de que su mujer diera a luz a su segunda hija, y terminó abandonando en Les Chapieux, agotado tras no haber dormido. Esa doble condición (vecino afectado por la masificación y corredor que sigue queriendo al evento) es la que sostiene su idea central: no busca acabar con la UTMB, sino renegociar sus términos. "Todavía quiero a la UTMB", ha declarado. "Representa los valores correctos de la región, superarse en un entorno de montaña. Pero tenemos que invertir la tendencia. Necesitamos encontrar un nuevo equilibrio".

Ese pulso ya ha tenido su primer episodio concreto esta misma semana: la organización remitió un comunicado a las marcas pidiéndoles expresamente que no organicen carreras populares propias durante la semana de competición, en lo que describe como parte de una "discusión más amplia" con las autoridades locales sobre cómo evento, marcas y espectadores pueden convivir mejor con la escala real del valle de Chamonix.

De cara a 2027, si el número de plazas se reduce, la ya de por sí feroz competencia por conseguir sitio en la salida de Chamonix se endurecerá todavía más. La edición de 2026 ha demostrado que el UTMB puede seguir creciendo en nivel deportivo. La pregunta que queda por resolver, y que se decidirá en las próximas semanas, es si puede seguir haciéndolo también en tamaño, y si tendrá que hacerlo, además, compitiendo por espacio en el calendario con otro gigante del deporte europeo.

Fuente original: www.sport.es →