
La sensación de marcar un gol es difícil de explicar. Ese instante en el que compruebas que, efectivamente, el balón ha salido de tu pie o de tu cabeza y traspasa la línea de meta es muy probablemente el motivo por el que todas las personas que juegan al fútbol -y que no son guardametas, se entiende- salen regularmente con camiseta, pantalón y botas a un terreno de juego en miles de lugares del mundo. Llueva, haga frío o calor.