Philipp Lahm no es un jugador cualquiera. Retirado desde 2017, la leyenda del Bayern Múnich y campeón del mundo con Alemania fue uno de los mejores laterales derechos del mundo y uno de los grandes inventos de Pep Guardiola, cuando durante su etapa en la Bundesliga lo movió al centro del campo.
Conocedor de primera mano de lo que se necesita para llegar a la élite del deporte rey, Lahm analizó en 'The Athletic' la forma en la que su país, Alemania, trabaja con los jugadores jóvenes. Para él, las cosas no se están haciendo bien y su gran referencia no es otra que La Masia, la mejor cantera del mundo.
Lahm destaca la diferencia entre ambos modelos: "Las academias no responden a una pregunta crucial: ¿para qué entrenamos? ¿Cuál es nuestro enfoque? Mientras países como España y clubes como el Barcelona entrenan a sus jóvenes jugadores durante años con el mismo sistema, los mismos requisitos posicionales y los mismos procedimientos, Alemania va de tendencia en tendencia. La posesión, la transición, el fútbol callejero y el juego posicional son importantes, pero sin un enfoque consistente, pierden su eficacia", señala el mítico exjugador.
Al final, todos pueden hacer un poco de todo, pero pocos dominan algo a la perfección
Exjugador del Bayern Múnich
Sin un plan fijo, como sugiere Lahm, el resultado es no contar con especialistas que dominen a la perfección distintas facetas del juego: "Al final, todos pueden hacer un poco de todo, pero pocos dominan algo a la perfección. En todas partes se prioriza la flexibilidad de los jugadores. Pero un futbolista no tiene que ser bueno en todo. Tiene que ser muy bueno en algo", opinó.
"Desafortunadamente, la defensa, por ejemplo, ya casi nunca se enseña en detalle: la posición del cuerpo, el ritmo, los duelos aéreos, la defensa del área. También falta la vieja técnica en ataque: correr al primer palo, enfrentarse a defensas robustas, repetir los mismos movimientos hasta que se convierten en algo natural...", añadió.
La propuesta de Lahm
La solución que propone para mejorar el fútbol alemán no es otra que volver a enseñar características específicas para conseguir a un gran jugador en una posición determinada y no a un buen jugador en muchas demarcaciones: "Me gustaría ver que el fútbol alemán volviera a desarrollar una filosofía de juego común a nivel de asociación: centrada en el balón, organizada, clara, con equilibrio entre ataque y defensa. Si implementa esta filosofía de principio a fin, volverán a surgir especialistas", dictó.
De este modo, "entonces Alemania contará con su mediocampista de contención que sabe lo que tiene que hacer en el centro. Un central difícil de batir. Un delantero que marque muchos goles en el área... Entonces el fútbol alemán volvería a aprovechar mejor su talento", sentenció Lahm.
Él lo vivió en primera persona, primero para aprender a ser un lateral que marcó una época, y después para convertirse en un centrocampista exquisito. Un jugador que logró ser especialista y determinante en dos roles vitales.