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Así es la 'mística' cantera del Benfica que compite con La Masia: "Conservamos la magia del fútbol de calle”

Joaquim Milheiro (Santa Maria da Feira, Portugal, 1979) habla como si fuese el padre de la neurociencia, una disciplina que le encanta y que intenta trasladar al día a día de la cantera del Benfica, donde ejerce de director técnico. Está al frente de un ecosistema que nutre a la primera fila europea. Bernardo Silva, Joao Cancelo, Joao Félix, Rúben Dias, Renato Sanches, Ederson o Gonçalo Guedes… La nómina es inagotable. Detrás de esta secuencia de talento está una fórmula basada en el desarrollo individual del jugador dentro de un colectivo en el que se siente libre para ser él mismo. 

Milheiro acumula una amplia experiencia en el área técnica del fútbol, especialmente vinculada al proceso de formación de jóvenes jugadores, no solo en Portugal, sino también a nivel internacional. Entre 2012 y 2023 formó parte del cuerpo técnico de la Federación Portuguesa de Fútbol y de las selecciones nacionales de base. Porto, Al Hilal o la selección de Qatar forman parte de un currículum que sigue ampliando en el Benfica, “para llevarlo a lo más alto, siempre bajo el espíritu de la mística y el deseo de ganar”.

Según un estudio del CIES Football Observatory publicado en 2025, el Benfica estaba a la cabeza de jugadores formados que competían en las 49 principales ligas del mundo. Por delante de Boca Juniors o el Barça, a la cabeza en las cinco grandes torneos. Un motivo de orgullo para Milheiro, pero igualmente una responsabilidad, como es conseguir que dos jugadores de la base se incorporen al primer equipo. Los últimos en hacerlo, Anísio Cabral, Daniel Banjaqui o José Neto, que demuestran la inagotable fuente de talento del rival del Real Madrid en Champions (miércoles, 21:00 horas).

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Joaquim Milheiro, director técnico de fútbol de formación del Benfica.
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P. Joaquim Milheiro, director técnico del Fútbol de Formación del Benfica. Usted está al frente de una institución que ha conseguido llevar a la máxima potencia la cantera. Su trabajo en el desarrollo de los más jóvenes ha sido una constante en su carrera. ¿Por qué decidió especializarse en esta modalidad?

R. Por lo que supone el desarrollo del talento, del ser humano y contribuir a que la persona conquiste sus sueños. Estoy extremadamente feliz de ayudar a los jugadores a que se desarrollen y alcancen los más altos niveles de rendimiento. Un proceso formativo de elevada calidad permite que el jugador esté más cerca de alcanzar el éxito, lo que conlleva igualmente que concrete sus sueños personales. Todo ello, integrado en una idea de equipo y de club como es el Benfica.

Va mucho por ahí. Son ya 24 años viviendo experiencias de todo tipo. Mi currículum está sobre un 70% en el contexto de formación. Pero tuve otras oportunidades de trabajar en contextos de ambiente sénior, incluso fuera de Portugal: en el caso de Marruecos, en el Raja Casablanca; en Rumanía, en el Vaslui; en Angola con el Inter Luanda… Todo me permitió conectar muy fuerte con lo que es la formación. Comprender qué es lo que las personas pretenden en términos de rendimiento. Así empezó mi proyecto de vida.

Estuve doce años en la Federación Portuguesa de Fútbol, con una participación muy intensa de sub-15 a sub-20. También en el Clube Clube Desportivo Feirense, así como un paso de cinco años por el Futebol Clube do Porto. Son experiencias que después te permiten, en este momento, con más madurez de vida, con más reflexión, construir contextos que ayuden a que el talento tenga oportunidad de manifestarse con elevada calidad dentro del campo. En el fondo, yo suelo decir: hace falta talento para potenciar el talento de los jugadores. Y desde esa perspectiva abrazo la formación con corazón, con un cariño muy grande y de una forma apasionada.

En nuestra forma de ser tenemos un concepto de pirámide muy ancho en la base y después, a medida que nos acercamos al equipo A, se va estrechando ese embudo. Pero incluso los jugadores que salen del mundo Benfica siguen conectados al mismo, porque ese es nuestro deseo

Joaquim Milheiro

Director técnico del fútbol de formación del Benfica

P. ¿Cómo es el ‘método Benfica’ que durante estos años ha permitido que salgan tantos jugadores de Seixal para nutrir a la élite europea.

R. Cuando miramos el talento, planteamos un desarrollo a largo plazo. Y pasa por una construcción en lo que es la identificación del talento, a través de nuestro departamento de scouting y toda una estructura que tenemos montada en términos de seguimiento de jugadores en los diferentes contextos del país. Tenemos una red de 50 escuelas de fútbol distribuidas por el país, de las cuales cinco son de gestión propia del Benfica y las otras 45 son de franquicia. Por tanto, estamos hablando de un campo de reclutamiento de 9.000 jugadores entre los 6 y los 12 años.

En nuestra forma de ser tenemos un concepto de pirámide muy ancho en la base y después, a medida que nos acercamos al equipo A, se va estrechando ese embudo. Y algunos jugadores acaban por salir de lo que es directamente el mundo Benfica, pero siempre conectados al mundo Benfica, porque queremos que esos jugadores sigan unidos. También tenemos un campo de aportación de talento extraordinario en Portugal, que existe en otros clubes, en otras escuelas de fútbol, y hacemos un seguimiento muy riguroso con una red de scouting intensa.

Tenemos otro hub en Lisboa con 200 jugadores de los 6 a los 12 años, que son jugadores que entendemos también de un nivel de calidad elevado y que tienen una participación significativa en torneos internacionales y algunos torneos nacionales que les dan experiencias competitivas en una edad precoz y con una gran densidad competitiva que les permite crecer, hasta llegar al Benfica Campus a partir de los 14 años, donde hay una reducción significativa de jugadores.

Resumiendo: tenemos una etapa de scouting. Después, el desarrollo de nuestra identidad o filosofía de juego. Más allá, un contexto competitivo para que los jugadores, por la diversidad de experiencias, crezcan. Y luego tenemos un último estadío: las ventanas de oportunidad para integrar los diferentes escalones en progresión y después entrar en el equipo A con un nivel de preparación que responda a las exigencias del primer nivel. Son los trazos generales del concepto del Benfica en la gestión del talento y en su camino. Hay un trazo identitario que empieza muy temprano, desde los 5-6 años, hasta nuestro primer equipo, donde los jugadores van siendo alimentados por diferentes ingredientes que entendemos importantes.

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El Benfica crea un itinerario individualizado para cada jugador.
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P. ¿Cuáles son esos ingredientes del ADN Benfica? Por ejemplo, si hablamos de La Masia del Barça, entendemos un gusto por el juego de posesión. 

R. Tenemos un ADN específico basado en nuestros jugadores, que son el centro de todo. Desde una visión 360 se construye. Elegimos futbolistas que creemos que van a potenciar una determinada forma de jugar y ese concepto de equipo contribuye al desarrollo de la individualidad. Y cuando vamos a buscar jugadores, buscamos a alguien altamente apasionado por el juego, porque todo nace ahí.

Con una inteligencia del juego “fuera de la caja”, donde identificas detalles de creatividad que marcan la diferencia. Buscamos también jóvenes evolucionados técnicamente, con una plasticidad de recursos técnicos que les permita resolver los diferentes problemas. No pasa solo por acelerar el juego, tiene que ver también con las pausas. Con eso en el centro, buscamos desarrollar un juego atractivo en el que los canteranos se sientan felices e identificados con esa forma de jugar y que vaya de acuerdo con la cultura del Benfica.

Un estilo con capacidad de tener la pelota, pero con los ojos en la portería. También queremos futbolistas que, tras pérdida, sean intensos y con gran capacidad para recuperar la posición. Y que nuestros equipos tengan plasticidad también para abordar diferentes estrategias de juego impuestas por la diversidad del adversario. En el fondo, queremos practicar un fútbol con una identidad muy propia, formando para ganar.

Benfica campus o cómo crecer con tus ídolos

Es una infraestructura de excelencia, donde se respira cultura Benfica. Los niños interactúan con los mayores. Ellos ven cómo sus ídolos, tal que Mourinho, Nicolás Otamendi, Prestianni o Pavlidis, pasan por los mismos pasillos e interactúan con ellos. Me gusta emplear una frase del neurocientífico António Damásio: “Donde hay mucha afectividad, está la base de la mente humana”. Y nosotros queremos una mente humana en el Benfica.

Hay aquí un ambiente en el Benfica Campus conectado con la Cidade do Futebol, que es otro “hub” que tenemos en Lisboa. Rápidamente, transformas esto en una visión intergeneracional. Se crea un ambiente de proximidad, de familia, que es muy difícil de explicar: solo quien vive aquí siente este latido del corazón. Para nosotros es muy relevante: la dimensión humana de estas interacciones. Son 20 años de vida de un proyecto que cultiva la excelencia. Todos los departamentos son claves para que nuestro jugador pueda brillar en el Estádio da Luz.

P. Entonces, la visión está muy alineada con el primer equipo actualmente de José Mourinho. ¿Existe una buena conexión entre todos los niveles?

R. Existe un lenguaje propio dentro del Benfica. En el fondo, todos dentro de este ecosistema complejo y amplio, interactuamos con gran armonía e intensidad para ayudar al desarrollo del jugador. Acabamos todos hablando un “lenguaje Benfica” para que el paso del jugador en su proceso progresivo hasta llegar al equipo principal sea natural y con gran solidez. Nuestra primera escuadr está claramente informado de nuestras ideas de juego, nuestras perspectivas metodológicas y del talento existente en formación.

Hay una situación en el talento que para nosotros es determinante: los jugadores que llegan al equipo A y se consolidan. Para nosotros es fantástico, porque nuestro KPI es dos jugadores por temporada deportiva integrados en el equipo A. Y no es simplemente jugar 5 o 10 minutos, sino tener consistencia de participación, ganar minutos, ganar su posición, contribuir positivamente al desarrollo y a la cultura de victoria del equipo al mismo tiempo.

Este proceso formativo también contribuye al desarrollo de jugadores que, aunque no hagan su recorrido en el Benfica, hacen recorridos paralelos en nuestra primera liga o en contextos internacionales, lo que permite darle valor al futbolista Benfica y certificarlo como un jugador de calidad y con capacidad de adaptabilidad.

Por eso, cuando vemos el Index Training de la CIES que coloca al Benfica en primer lugar, para nosotros es un estímulo muy grande: miramos a los jugadores de elevado potencial que se integran, pero también a todos los otros jugadores y dónde pueden entrar en el mercado para seguir valorizando la marca “Made in Benfica”.

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Los mensajes que aluden a la "mística benfiquista" están presentes en todo el Benfica Campus.
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P. Hablemos de casos de éxito actuales en el Benfica, como Anísio Cabral, Daniel Banjaqui o José Neto que nos ayuden a entender la relevancia del fútbol de formación del club en el desarrollo del primer equipo. 

R. Anísio Cabral, Daniel Banjaqui o José Neto son jugadores que acumularon experiencias en su proceso formativo en el contexto Benfica. También tuvieron excelentes experiencias en contexto internacional por los torneos en los que participa el Benfica. Otro aspecto es la integración regular en selecciones nacionales, que nos permitió conquistar el Campeonato de Europa y el Campeonato del Mundo.

Y en este proceso de transición, cómo gestionamos este talento: miramos lo que llamamos el “ADN competitivo”, el “ADN de desempeño”. No estamos obsesionados con la edad. Aquí encontramos espacios para el desarrollo de tres jugadores de forma diferente. Entendimos que, en un primer momento, Anísio debía estar integrado en el Sub-19, porque ese contexto le permitía crecer y también competir por la posición con otros jugadores de elevado potencial dentro del club. Con José Neto hicimos una evolución a partir del Sub-23. Y la integración inicial de Banjaqui fue en el equipo B. Tres jugadores de la misma edad, pero con planes de desarrollo individual diferenciados.

Cuando terminaron su recorrido, pensamos: ¿cuál es el mejor encaje que podemos darles para seguir potenciando el talento? Ellos aprovecharon esas excelentes oportunidades. También participaron en una competición que para nosotros es muy querida y donde queremos afirmarnos como club número uno: la UEFA Youth League. Participaron regularmente en ese torneo, que es un estímulo fantástico.

Y como hay una interacción muy próxima con el equipo A, en todos los escalones, rápidamente se identificó que existía prontitud. Esa es la gran idea: que esos jugadores estén preparados para integrar el equipo A. Dar un nivel de preparación superior para que, cuando tengan la oportunidad de entrenar y jugar, digan: “Estamos aquí, queremos agarrar la oportunidad, y este va a ser mi momento”. Esto tiene mucho que ver con la mística: los jugadores conectados a valores que para nosotros son irrenunciables. Representar al Benfica es hacerlo con el águila al pecho.

Seguimos tres caminos diferentes: con Anísio pensamos que debía estar integrado en el Sub-19, porque ese contexto le permitía crecer y también competir por la posición con otros jugadores de elevado potencial dentro del club. Con José Neto hicimos una evolución a partir del Sub-23. Y la integración inicial de Banjaqui fue en el filial

Joaquim Milheiro

Director técnico del fútbol de formación del Benfica

P. Cita la importancia de la Youth League, una competición que el Benfica conquistó con completa autoridad en 2022 y de la que también ha sido subcampeón hasta en tres ocasiones. ¿Cómo han logrado competir de este modo en un torneo muy difícil? A la vista está en la presente edición, donde el Barça, actual campeón, ha caído eliminado.

R. Tenemos una experiencia muy grande en la Youth League. Eso se ha ido transmitiendo entre los jugadores a lo largo de las temporadas, lo que integra en el concepto de familia del Sport Lisboa e Benfica, para conseguir un rendimiento elevado. Fueron cuatro finales: conseguimos ganar una. Otra vez, vuelvo a las experiencias acumuladas y los aprendizajes: una con mucha alegría, tres con más dolor, pero en el fondo los recorridos fueron fantásticos.

Es una competición inspiradora: ahí queremos desarrollo, pero está impregnado, sustentado, en una perspectiva de ganar muy intensa. Queremos que nuestros jugadores vivan bajo esa presión en la etapa final de desarrollo, porque creemos que esas adversidades —por el propio juego, por los adversarios de alta calidad, por la presión del contexto competitivo— ayudan a que el jugador gane madurez competitiva, que se transformará en capacidad cuando integran el primer equipo.

Llevo ese concepto también para nuestro filial. Tanto este como el juvenil dan capacidad de desarrollo. La Youth League es una competición inspiradora que nos motiva muchísimo, y sabemos que el retorno para los jugadores y para el club —en caminos de éxito— es extraordinario. Cuando miramos la participación en este torneo, vemos a jugadores integrados en la transversalidad del Benfica. Tenemos 3, 4, 5 futbolistas que forman parte del equipo A. Tenemos 5, 6 jugadores que integran el equipo B y participan. Tenemos 2, 3 en sub-23 y hacen lo mismo. Y más jugadores en sub-19. Todo el universo Benfica contribuye para construir el equipo lo más competitivo posible.

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El Benfica conquistó la Youth League en 2022 y ha sido finalista en otras tres ocasiones de una competición que considera muy especial.
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P. ¿Cómo ve Joaquim Milheiro la eliminatoria de octavos contra el AZ Alkmaar? Los neerlandeses han sido protagonistas de algunas de las grandes sorpresas en los últimos años de la Youth League.

P. El AZ Alkmaar también tiene experiencia en la competición. Identificamos un adversario con calidad colectiva e individual. Vamos a respetar mucho al adversario, pero creo que con nuestra voluntad de querer ganar, con nuestra calidad de organización del juego, con el talento individual que tenemos y también con ese estímulo de “vengar” el último partido que perdimos con ellos la temporada anterior, creo que esta podría ser la Youth League del Benfica. 

Siento el hambre de los jugadores por querer ganar y hacer historia. Creo que este puede ser el año del Benfica en la Youth League. Siento esa energía, siento ese vínculo de responsabilidad de los jugadores con la competición. Creo que estamos capacitdos para hacer algo bonito con el Benfica como protagonista del fútbol internacional.

P. ¿Cómo se trabaja esa psicología ganadora del jugador en formación, pero, a la vez, se gestiona el fracaso o los malos momentos que puedan venir?

R. Es un proceso exigente, pero es una maratón. Ese proceso de conocimiento de la realidad Benfica empieza en edades muy precoces. Empezamos con un desarrollo emocional exento de presión, donde los jugadores se van identificando con la cultura del Benfica. Vamos poco a poco estimulando la pasión por el club y el sentido de dar lo máximo, bajo un concepto de familia.Son ideas que transmitimos desde muy pronto.

Más tarde aparecen otros conceptos, sobre todo en juveniles, como la resiliencia, convivir con contextos de presión, gestión de ansiedad, motivación. A medida que progresas, los conceptos psicológicos —con base en el vínculo afectivo con lo que es el Benfica— van teniendo pesos diferentes. Convivir con la presión de 65.000 aficionados en el Estádio da Luz, lo que llamamos el “infierno de la Luz”, es bastante estimulante para nuestros jugadores, pero trae una presión extra: la gente es muy exigente con el jugador y quiere siempre un desempeño elevado.

Esto tiene que ver con el proceso de aprendizaje y con lo que el jugador trae intrínsecamente: quién es como persona. Por eso es crucial vivir torneos internacionales, culturas, exigencias dentro del entrenamiento Benfica; tener un equipo interdisciplinar que ayude a ese equilibrio emocional; e involucrar a las familias.

Y después está la progresividad: sub-19, sub-23, donde nuestros jugadores tienen de media 18 años y medio pero juegan contra 21-22; y al pasar al equipo B, con media 19 y medio, juegas contra 27, 28, 29, 35. Todas esas experiencias ayudan a que después tengan capacidad para responder con elevada calidad y adaptabilidad.

Convivir con la presión de 65.000 aficionados en el estadio, lo que llamamos el “infierno de la Luz”, es bastante estimulante para nuestros jugadores, pero trae una presión extra: la gente es muy exigente con el jugador y quiere siempre tener un desempeño elevado

Joaquim Milheiro

Director técnico del fútbol de formación del Benfica

P. Antes citaba el estudio del CIES que sitúa al Benfica como el mayor semillero de Europa, aportando jugadores a todas las grandes ligas europeas. ¿Se consideran como el mejor del club del mundo en el fútbol de formación?

R. Somos referencia mundial. Nuestra visión es estar siempre arriba. Sentimos que hacemos muchas cosas bien y hay un legado que se transmite desde 1904, el año de nacimiento de nuestro club. En el presente, el desafío es seguir posicionándonos como uno de los mejores del mundo, y queremos en el futuro ser la academia número uno, porque entendemos que hay potencial, talento de jugadores, para ser vistos como un club gigante a nivel mundial.

Puedo decir que tenemos una afición de 15 millones de seguidores por el mundo y muchas veces decimos que en cada rincón del mundo hay un benfiquista. ¡Hay más benfiquistas que población en Portugal! Eso trae una enorme responsabilidad para el equipo y por eso es tan importante mirar hacia una perspectiva internacional en cuanto al desarrollo del club.

P. Y además han conseguido mantener el fútbol de calle en su día a día, pese al deporte cada vez más tecnificado al que nos enfrentamos.

R. Esa creatividad se fomenta dejando que los jugadores jueguen libremente, sin necesidad de una intervención sistemática de los entrenadores: ni por el feedback ni por la propia organización de la dinámica de entrenamiento. omentamos aspectos de desarrollo individual, donde el jugador encuentra soluciones a los problemas, donde se ve obligado o estimulado a ser creativo y no espera que le pongan “el pez en la boca”. Le damos la caña y después tiene que pescar: ese descubrimiento guiado de las soluciones.

Fomentamos mucho el contexto de juego en nuestros entrenamientos, porque la base del fútbol de calle está ahí: práctica intensiva en libertad. Ahí empiezas a identificar muchas cosas, por ejemplo construir equipos equilibrados. Hacemos estrategias de esta forma para que participen en ese proceso. Hacemos una gestión equilibrada de los conflictos, porque siempre hay choques emocionales en el fútbol de calle que nos preparan para momentos de tensión dentro del juego. Hay un equilibrio muy sensible para no estropear esa conceptualidad positiva durante los momentos competitivos que estimulamos.

Creamos ambientes altamente competitivos en los entrenamientos. Desarrollamos programas de posición específica (extremos, centrales), en los que los jugadores se identifican más con los grandes jugadores de la historia del Benfica como Eusébio, Rubén Dias, Bernardo Silva…. Estamos desarrollando un proyecto que llamamos ‘Mais Futebol’, donde los jugadores tienen un espacio y nosotros, los entrenadores, ni siquiera estamos presentes: ellos tienen la pelota y el espacio y crean sus propios juegos. Hay una diversidad muy grande de edades.

Y también combatimos la “eutanasia motora”, porque los niños hoy están muy conectados al mundo digital, pasan muchas horas en redes sociales. Ese analfabetismo motor lo trabajamos trayendo al contexto la motricidad infantil, la danza y el futsal, que para nosotros son estrategias importantes y complementarias al desarrollo del fútbol. En el fondo, queremos que se replique en nuestros entrenamientos esa magia del fútbol de calle.

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Los objetivos del Benfica pasan por subir, como mínimo, dos canteranos al primer equipo.
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P. ¿Qué orgullo siente Joaquim Milheiro al ver cómo muchos de sus ‘hijos’ logran éxitos tanto en el Benfica como por el mundo adelante?

R. El gran desafío es ayudar a que los jugadores estén preparados para integrarse en el Benfica Y cuando identificamos una elevada consistencia del rendimiento del jugador en los periodos o contexto de transición profesional —sub-19, sub-23, equipo B— eso nos hace muy felices, porque cuando surja la oportunidad en el primer equipo, sabemos que estarán preparados.

Cuando lo logran, esto no hace más que darle sentido a nuestro proceso y método. Porque permite al primer equipo que tenga reconocimiento internacional y, también retorno financiero para el club, lo que le da más posibilidades a todo el proceso. Puedo sentenciar diciendo que hay un cariño muy grande de la masa social del Benfica con la formación. Ver a un jugador de la cantera en la escuadra principal dibuja una gran sonrisa en la cara de cada benfiquista.

Acciones sociales y jugadores del Benfica que inspiran

¿Qué son esas imágenes que tiene detrás, Joaquim Milheiro?

En el fondo de la videollamada con el responsable del fútbol de formación del Benfica hay varios retratos.

Detrás de mí está Renato Sanches cuando ganó el trofeo Golden Boy. Estos son jugadores que nos inspiran. También tengo delante a João Félix. Son jugadores de formación precoz, donde el reconocimiento está ligado al rendimiento y no a la edad. Y eso es lo que queremos dar: esa dimensión. Sirven de ejemplo para nuestra formación, porque nuestra formación es tridimensional.

Tiene una perspectiva deportiva, como estos jugadores. Tiene una vertiente educativa muy grande: reconocemos el vínculo de nuestros jugadores con el ambiente académico, porque forma parte del desarrollo personal y preparación para el futuro, y tiene “transfer” al conocimiento del juego, porque se activan contextos neurológicos, sobre todo de concentración, que tienen transferencia al juego. Y también una cultura de esfuerzo: para ser buen alumno tienes que dar lo mejor. Hablamos de transferencia de competencias.

Y para cerrar este triángulo, tenemos una dimensión social muy agregada al desarrollo del jugador: participación regular en acciones sociales con niños con carencias, mayores, enfermos… Como con lo que ha ocurrido en Portugal recientemente (inundaciones). Con estas escenas buscamos implicar a nuestros jugadores en la actualidad de la sociedad. Para nosotros, el fútbol es una escuela de vida donde queremos formar grandes jugadores y grandes hombres. Esta es la perspectiva humanista del desarrollo de nuestro jugador.

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