Se han preguntado ustedes el tiempo que dedicamos a hablar, analizar, hostigar, criticar, valorar y cuestionar al colectivo arbitral? Si lo pensamos fríamente, este estamento tan pequeño nos ocupa y nos preocupa a lo grande. Muchos consideran que vehiculan un poder mayor y otros, que le damos una importancia excesiva al papel de unos señores (muchos) y señoras (las menos) que, en teoría, su labor es la de repartir justicia en un formato menor. Incomparable es con el trabajo de jueces que deben decidir si alguien es culpable o inocente en asuntos de mayor injundia y de capital importancia.
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