A Lucas Paquetá lo recibieron en el Flamengo como si fuera el regreso del hijo pródigo. La euforia se disparó. Es la guinda de un equipo que, en 2025, fue casi imbatible en Sudamérica, como escenificó con su doblete, Copa Libertadores y Brasileirao, que lo volvió a colocar en la cima.
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