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CD Castellón | El camino "nada fácil" de Álvaro García hasta el reencuentro con el Racing

«Mi camino no ha sido nada fácil». Álvaro García Arana debutó, semanas atrás y a los 26 años, en el fútbol profesional. El ariete cántabro, refuerzo invernal del CD Castellón, se formó en la cantera del Real Racing Club desde alevín hasta juvenil, y después emprendió ese camino «nada fácil» hasta el reencuentro del sábado con su antiguo club, en el SkyFi Castalia.

Varo nació en Colindres (Cantabria) en octubre de 1999. «No creo que mucha gente haya llegado al fútbol profesional de la manera que lo he hecho yo», explica. «Entré en el Racing en el primer año que era posible, en alevín, y jugué allí hasta juvenil de primero. La siguiente temporada me cedieron (al Tropezón) y después de esa cesión ya nunca volví al Racing», desarrolla el ariete orellut.

En ese momento, Álvaro regresó a Colindres y el fútbol dejó de ser la prioridad. «Me fui al equipo de mi pueblo, simplemente para disfrutar del fútbol con mis amigos, pensando más en los estudios», admite. «Pero luego el camino te va poniendo en una categoría u otra. Lo vas haciendo bien, subes, bajas...», desgrana. Antes de llegar al Castellón, Álvaro jugó en Regional Preferente (Colindres), Tercera y Segunda B (Laredo), Segunda RFEF (Arenas de Getxo y SD Logroñés) y Primera RFEF (Costa Brava y Mérida).

Pichichi de Primera RFEF

En esta última parada, Álvaro la rompió en el primer semestre del curso. Máximo goleador de Primera RFEF con 12 goles (y otro en Copa), el Castellón movió hilos con celeridad para asegurar una de las piezas más cotizadas del mercado invernal. El club que preside Bob Voulgaris abonó los 150.000 euros de la cláusula de rescisión y lo firmó hasta junio del 2028.

«Este último año y medio, mi mentalidad se ha hecho más fuerte», explica el futbolista. «Yo he creído en ello y los goles y los resultados han acompañado, y aquí estoy», añade. En el aterrizaje, todo ha ayudado: la buena marcha del equipo, la asignación de un rol específico y la experiencia en el emergente proyecto del Mérida, que también está aplicando el big data.

Lo explica el propio Álvaro, que opta al lugar que deja libre el sancionado Camara: «Fue un mercado convulso, pero en cuanto llegó la opción del Castellón lo tuve claro, se hizo rápido y creo que he acertado. Que todo vaya rodado lo hizo más fácil porque llegas en un ambiente de felicidad y es mejor para adaptarte. Además, a menor escala, el Mérida tiene cosas parecidas en cuanto al balón parado y el big data. Los tres delanteros somos muy diferentes. Soy el perfil más de área, más rematador... y puedo dar soluciones fuera bajando a recibir. Lo hemos hablado, habrá momentos para todos y creo que haremos cosas grandes».

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