El tenis profesional da un paso hacia la tecnología aplicada al rendimiento. La ATP ha aprobado una modificación reglamentaria que permitirá a los jugadores competir con pulseras de monitorización física durante los partidos oficiales, poniendo fin a la controversia vivida en el último Open de Australia.
Hasta ahora, la normativa impedía el uso en pista de dispositivos capaces de ofrecer datos de rendimiento en tiempo real. La situación generó debate después de que varios jugadores fueran obligados a retirárselos antes de competir.
Uno de los casos más comentados lo protagonizó Carlos Alcaraz, cuando la juez de silla Marija Cicak le pidió quitarse la pulsera Whoop antes de su encuentro de octavos de final ante Tommy Paul. Escenas similares se produjeron también con Jannik Sinner y con la jugadora Aryna Sabalenka, lo que disparó la discusión sobre la relación entre tecnología y competición.
Tras aquello, el circuito masculino ha revisado su postura. El nuevo reglamento amplía el uso de dispositivos portátiles y permitirá que los tenistas los lleven durante los encuentros.
“La junta aprobó una regla que extiende la gama de proveedores de dispositivos portátiles permitidos y su uso en cancha por parte de los jugadores en competiciones ATP”, señala el comunicado oficial.
La aplicación de la norma será inmediata: el primer torneo en el que podrán utilizarse será el Masters 1000 de Indian Wells.
La decisión también responde al auge del análisis de datos en el deporte de élite. Las pulseras registran parámetros como frecuencia cardiaca, carga de esfuerzo, recuperación o calidad del sueño, información cada vez más valiosa para la preparación física de los jugadores.
Paradójicamente, la prohibición inicial terminó beneficiando a la propia marca. La repercusión mundial de las imágenes multiplicó la visibilidad de Whoop, cuyo fundador y director ejecutivo, Will Ahmed, defendió públicamente su uso.
“Está aprobado por la Federación Internacional de Tenis y no supone ningún riesgo para la seguridad. Permitan que los atletas midan su cuerpo. Los datos no son esteroides”, afirmó.
Con este cambio, la ATP abre definitivamente la puerta a la monitorización tecnológica dentro de la pista, un paso más en la progresiva profesionalización científica del tenis moderno.