Si conduces, damos por cierto que engranarás la marcha atrás a diario, ya sea para aparcar, para salir de un garaje o para corregir una maniobra mal calculada. Sin embargo, la normativa española la considera una acción excepcional (aunque la hagamos a diario) y la somete a condiciones muy concretas que muy pocos recuerdan. Lo malo es que ignorarlas, además de acarrear una situación de peligro, puede acabar en multa.