Almir Rogerio da Silva, un exagricultor brasileño de 55 años, desafió al paso del tiempo, combatió una obesidad mórbida y se reinventó como un atleta de alto rendimiento. Conocido en las redes sociales como el “abuelo fisicoculturista”, el hombre, con tres años de preparación, rompió los estereotipos, acudió a un nutricionista para un plan de alimentación integral y encontró en el gimnasio un aliado para cambiar grasa por músculo.
En total, durante tres años que incluyó un plan estricto de alimentación y ejercicios, Almir Rogerio bajó 80 kilos y dejó atrás toda una vida vinculada al campo para aprender cómo funcionan los circuitos de las redes sociales donde da un ejemplo de superación.
El punto de inflexión en su vida ocurrió tras un episodio de hipertensión, consecuencia de un peso de 165 kilos y nulos hábitos alimenticios que lo dejaron en plena vulnerabilidad. Tras “tocar fondo”, Almir, bajo supervisión profesional, sustituyó una dieta hipercalórica por un régimen basado en proteínas, legumbres y carbohidratos complejos. Este cambio nutricional, complementado con una rutina estricta de una hora de entrenamiento de fuerza y 45 minutos de actividad aeróbica diaria, permitió que su porcentaje de grasa corporal descendiera a niveles de entre el 4 % y el 9 %, lo que le permitió lograr una estética competitiva que le valió el tercer puesto en el prestigioso certamen de fisicoculturismo llamado Arnold Classic, en 2024.
En junio de 2025, mediante su cuenta de Instagram, el deportista mostró el antes y después de una transformación que inspiró a otros usuarios a seguirlo, incrementando así a 1.2 millones de seguidores. “¿Imaginan si me hubiera dado por vencido cuando muchos dijeron que era demasiado viejo? ¿Imaginan si hubiera escuchado todas las críticas? Lo que mucha gente no sabe es que solo han pasado tres años desde el punto de inflexión en mi vida. Que esto sirva de motivación para quienes me siguen", escribió Almir en un posteo que sirvió para mostrar el proceso de superación hasta convertirse en el “abuelo fisicoculturista”.
En el ámbito clínico, Da Silva subrayó la importancia del acompañamiento médico en procesos de cambio extremo. Tras alcanzar su peso objetivo de 85 kilos, el atleta inició una terapia de “reposición de testosterona” bajo estricta indicación profesional, luego de que los análisis detectaran niveles hormonales por debajo de los rangos recomendados. Este enfoque integral no solo estabilizó su presión arterial y parámetros metabólicos, sino que le brindó la base física necesaria para el alto rendimiento en una etapa avanzada de la vida.
Tras incorporar alimentos de calidad y nutritivos, Almir evita los excesos calóricos para mantener un trabajo que comenzó hace tres años y hoy, a los 55 años, rinde sus frutos.

Actualmente, su historia alcanzó una notable relevancia al acumular más de un millón de seguidores en redes sociales, quienes interactúan con sus contenidos diarios. Desde su plataforma, Da Silva promueve un mensaje destinado a quienes desean cambiar su forma de alimentarse, en especial a adultos mayores y personas que enfrentan desafíos de sobrepeso y buscan un espejo para proyectarse.
