Kyliam Mbappé ha entrado en una encrucijada por propia voluntad. Desde que se dañó el ligamento lateral externo de la rodilla izquierda el pasado mes de diciembre, ha decidido jugar en lugar de descansar para recuperarse plenamente de la lesión. Una decisión que le ha llevado a la situación actual, si no mejora podría verse obligado a someterse una artroscopia para solucionar el problema.
Pequeños descansos
Lleva casi tres meses jugando con pequeños descansos, pero no los suficientes para reparar los daños. Ha jugado 11 de los 18 partidos disputados por su equipo. Se le planteó parar en la Supercopa de España y tener 15 días de descanso, pero decidió viajar para jugar 15 minutos la final de la Supercopa de España ante el Barcelona.
La decisión de Mbappé respondió a que las molestias remitieron, pero trastocó el plan previsto. Decidió seguir jugando otros seis encuentros consecutivos, descansar uno, y sumar otros dos. Pero en la previa del partido de vuelta de la Champions ante el Benfica volvió a notar molestias y decidió no jugar. El francés se plantea descansar y no jugar los dos próximos partidos de Liga ante el Getafe y el Celta.
Lesión traicionera
Mbappé ha decidido seguir un tratamiento conservador para evitar el quirófano, según desvela ‘As’. La decisión responde a que quiere llegar al Mundial sin problemas, y someterse a una artroscopia después. Es una lesión traicionera si el tratamiento no tiene la continuidad necesaria para sanar completamente la zona afectada.
La intención es descansar hasta la próxima eliminatoria de la Champions prevista para el 10 u 11 de marzo. Si juega, habría tenido 14 o 15 días de recuperación, que podrían ser insuficientes. El tratamiento podría funcionar y hacer que las molestias se diluyan, pero una vez que lo abandone no se descarta que vuelvan a reproducirse si no descansa el tiempo necesario según los expertos.