El cuerpo de Nasser Hejazi descansa en el enorme cementerio de Behesht e-Zahra, al sur de Teherán. Antes de llegar a él, en la autopista que une la capital de Irán con Qom, la ciudad santa chiita, surge el mausoleo dedicado al ayatolá Jomeini. En un país en el que la disidencia política es sinónimo de condena, Hejazi, portero de la selección iraní y mito futbolístico nacional, se atrevió a dar ese paso y ponerse en contra del régimen.
Related News
More on our network
- Titans Draft Elite Edge‑Rusher in 2026 Mock (X Sport Feed)
- Titans Land Elite Pass-Rusher in 2026 Mock (Salon Sustainability)
- Vikings Release Hargrave, Jones; 49ers Eye Depth (Arroz Negro)